Perder peso después del embarazo

1-Realiza cambios importantes en tu estilo de vida


Para perder peso de forma permanente, es esencial abandonar las dietas milagrosas basadas en la privación y la culpa. Si su objetivo es sólo alcanzar un determinado peso muy rápidamente, lo conseguirá privándose. Pero en cuanto dejes de pasar hambre, el efecto rebote te hará recuperar todo lo que tan dolorosamente has perdido. Incluso unos cuantos kilos de más. Si no haces ningún cambio duradero, los kilos volverán inevitablemente. El secreto para perder peso de verdad es cambiar tus hábitos, adoptar una dieta sana y variada e incluir la actividad física en tu rutina diaria. En definitiva, encontrar un nuevo equilibrio vital, una fuente de placer y bienestar.

2-10 días antes de la cura de adelgazamiento, prepárate


Para entrar en el baño, prepárate con cuidado. Camina al menos 10 minutos seguidos al día, bebe agua sola, evita los postres grasos y dulces y los refrescos. Anota el contenido y las cantidades de tus comidas, tentempiés y bebidas durante una semana. Esta encuesta alimentaria le permitirá ver lo que realmente come y visualizar sus "excesos"... ¡a veces invisibles!

3-Encontrar la motivación adecuada


Cuando llega el verano, te dices a ti mismo: "Estoy realmente harto de estos kilos de más, ¡tengo que hacer algo! "Ese es el detonante, y hay que hacerlo. La pregunta que debes hacerte es: "¿Para quién quiero perder peso? "Haz una lista de los pros y los contras de perder peso. Si lo haces por otra persona, porque tu pareja está molesta contigo, para aparentar, para entrar en la 36, para perder X número de kilos, no funcionará. La motivación correcta es hacerlo por ti mismo, para sentirte mejor con tu cuerpo, para estar más sano, para mejorar tu autoestima y tu relación. El objetivo es perder peso (perder un 5% de tu peso en tres semanas es un objetivo de adelgazamiento razonable), pero sobre todo, es hacer el bien por ti mismo y cuidarte.

4 Coma de todo, y coma despacio
Ningún alimento es "malo", lo malo es el exceso de carne, pan, azúcares, grasas. El desayuno, la comida y la cena deben aportar cada día todas las familias de alimentos, es decir, proteínas (carne/huevo/pescado), verduras, lácteos, lípidos (aceites, almendras, nata fresca), fruta y alimentos que contengan fibra (cereales integrales, salvado o pan integral, pasta y arroz integrales, legumbres). La fibra permite esperar entre comidas porque reduce la sensación de hambre durante más tiempo. Acostúmbrate a masticar bien la comida, porque si comes demasiado rápido, comerás mucho más. Asegúrate de que tus desayunos sean equilibrados. Por ejemplo, 1 rebanada de pan de cereales + queso Comté + 1 zumo de fruta exprimido, o 2 biscotes + 1 cucharada de mermelada de fresa + requesón + 1 fruta. Para el almuerzo y la cena, consulte el menú de la semana. Y seguirlos durante tres semanas, imaginando variaciones. Para aderezar ensaladas y verduras crudas, aligera tus salsas con un poco de agua, por ejemplo.

5-Reducir las cantidades 

Como todas las mujeres, es probable que hayas adquirido el hábito de comer más durante el embarazo y la lactancia. Comiste por dos, como dice el refrán. Es hora de recortar. Coge platos básicos de 18 a 22 cm de diámetro, no los grandes platos de presentación. Llena la mitad del plato con verduras o vegetales crudos, un cuarto del plato con carne o pescado y un cuarto con alimentos con almidón. Resiste la tentación de comer cualquier cosa que tu bebé no se termine (puré de patatas, compota...) además de tu comida. Esto aporta calorías innecesarias y este hábito puede continuar durante años. Y, por supuesto, mantén una mano ligera con las grasas y el azúcar.

6-En el menú: ¡entrada + plato principal + postre!


Comer es agradable y la dimensión del placer es fundamental, incluso cuando se quiere perder peso. Tus comidas deben ser variadas e incluir entrante/principio/desierto, porque la multiplicación de sabores permite alcanzar más rápidamente la sensación de saciedad. Cada nuevo sabor despertará sus papilas gustativas y le sorprenderá.
el sabor. Comiendo despacio y multiplicando el número de platos, te saciarás más rápidamente. Por el contrario, si se come un solo plato, el placer de comer es mucho menor, se llena el estómago mucho más rápido y se sacia menos rápidamente.

7-Haz tu vida más fácil


Para no romperte la cabeza, acostúmbrate a preparar los mismos platos para ti y para tu bebé. Si tiene 1 año o más, comerá cualquier cosa. Sólo cambian las guarniciones. Las verduras al vapor se pueden condimentar para la mamá con sal, pimienta, especias, hierbas y para el bebé, trituradas.
puré de patatas. Por ejemplo, para ti, calabacín al vapor con ajo y perejil con un chorrito de aceite de oliva, y para él, puré de calabacín. Eso facilita la vida y devuelve las verduras al menú. Haz una lista de la compra con los alimentos básicos que necesitarás durante las tres semanas de la dieta y pide al supermercado que te los lleve a casa. Por supuesto, sigue llevando una dieta equilibrada y saludable después de la dieta, ya que estos buenos hábitos alimenticios te ayudarán a mantenerte en forma y a sentirte bien contigo mismo.

8-Bebe lo suficiente


Para mantenerse bien hidratado, beba pequeños sorbos a lo largo del día. Si esperas a tener sed, es demasiado tarde, ya estás deshidratado. No hay una cantidad obligatoria de agua cuando se está perdiendo peso. Olvídate del "litro y medio de agua al día" y del "bebe, elimina". Para saber si está bebiendo lo suficiente, observe el color de su orina. Por la mañana, son oscuros y esto es normal, durante el día son ligeros si se bebe lo suficiente. Si está oscuro, bebe más. Puedes beber agua (preferiblemente sin gas), infusiones, café (no demasiado, porque puede perturbar el sueño) y té. Si te gusta el té, déjalo reposar durante mucho tiempo, porque cuanto más oscuro sea el té, menos cafeína tiene y menos excitante es. Pero de todos modos no demasiado, porque el té impide que parte del hierro se fije.

9-Mímate


Al iniciar un programa de adelgazamiento, es fundamental dedicar tiempo a cuidarse, a exfoliarse, a darse masajes con aceites hidratantes o leches corporales, cremas adelgazantes. Masajea en la dirección del retorno venoso, empieza por los tobillos y sube hasta las rodillas, luego los muslos, esto ayuda a drenar, impulsar la circulación y afinar el cuerpo. ¡Y la textura de tu piel ganará!

10-Moverse


La actividad física es esencial cuando se quiere recuperar el control del cuerpo. Desde que llegó tu querido bebé, has dejado de hacer ejercicio si antes lo hacías. O tal vez nunca hayas sido deportista y tengas que empezar. ¿Por qué crees que es así? Porque el deporte ayuda a combatir el estrés y evita la tentación de compensar con azúcar. En contra de las ideas generalmente aceptadas como "estoy tan cansado que no tengo suficiente energía para salir a correr", debes saber que haciendo deporte recuperarás tu energía porque la actividad física ayuda a combatir la fatiga. Si no te apetece ir a la piscina o al gimnasio, puedes optar por un paseo rápido llevando a tu colita en un cochecito al parque. Sólo es cuestión de subir un poco el ritmo cardíaco. Los nadadores para bebés, las clases de gimnasia (tipo gimnasio para mamás y bebés) pueden ser una opción. También puedes encontrar vídeos de ejercicios de yoga, estiramientos, pilates, relajación, abdominales, en Youtube y hacer ejercicio mientras duerme la siesta. Por la noche, haz algunos ejercicios de respiración para combatir el estrés y prepararte para dormir. Realiza respiraciones abdominales lentas y profundas, inspira por el estómago y espira por la nariz.